Los seres humanos son los únicos responsables de la desaparición del tigre de Tasmania (Thylacine cynocephalus), un marsupial carnívoro que habitó Australia hasta extinguirse en 1936, según un estudio divulgado en Australia.
La investigación de la Universidad de Adelaida contradice la creencia generalizada que vincula la desaparición del tigre de Tasmania con una enfermedad, según un comunicado de esa institución académica.
El tigre de Tasmania era un marsupial que poblaba gran parte del territorio de la isla de Tasmania, en el sur de Australia, antes de la colonización europea en 1803.
La población de este carnívoro menguó cuando, entre 1886 y 1909, el gobierno de Tasmania alentó su caza con recompensas por cada dos mil ejemplares capturados hasta que en 1933 fue capturado el último de estos animales.
"Muchas personas creen que esa recompensa por la caza de estos animales no causó su extinción y se culpa de ello a una enfermedad epidémica desconocida", dijo Thomas Prowse, investigador de la Escuela de Ciencias de la Tierra y el Ambiente.
Para probar su teoría, los investigadores utilizaron un modelo matemático para evaluar si la presencia de los colonos europeos había provocado la extinción del marsupial, sin la influencia de alguna enfermedad.
"(El modelo) simuló los efectos directos de la recompensa por la caza, la pérdida del hábitat y los efectos indirectos de la reducción de las presas del tigre (canguros y wallabies) debido a los cultivos y a la competición por los alimentos con millones de ovejas que fueron introducidas al territorio", dijo Prowse.
"El impacto negativo de la colonización europea fue lo suficientemente poderosa, incluso sin la ayuda de una enfermedad epidémica, para acabar con la especie", añadió el responsable de la investigación en la que también participó la Universidad de Tasmania y la Sociedad Zoológica de Chicago.
El tigre de Tasmania, llamado así por las franjas que cruzaban su lomo, se asemejaba a un perro de gran tamaño, de pelaje corto, que podía llegar a medir hasta 1.2 metros de largo, con una cola larga y rígida de hasta 65 centímetros.
El año pasado, otro estudio reveló que el dingo o perro salvaje australiano fue responsable de la desaparición hace unos tres mil años del tigre de Tasmania del territorio continental de Australia.
Los Thylacines desaparecieron unos 500 años después de la llegada de los dingos (Canis lupus dingo) a Australia, aunque sobrevivieron en la sureña isla de Tasmania hasta su total extinción en 1936.
El ultimo vídeo o registro de este ultimo ejemplar.
El lobo marsupial o tilacino (nombre científico Thylacinus cynocephalus), también conocido como lobo de Tasmania, tigre de Tasmania y tilacín, fue un marsupial carnívoro originado en el Holoceno. Era nativo de Australia y Nueva Guinea y se cree que se extinguió en el siglo XX. Se trataba del último miembro viviente de su género (Thylacinus), viviendo los otros miembros en tiempos prehistóricos a partir de principios del Mioceno.1
El lobo marsupial se extinguió en el continente australiano miles de años antes de la llegada de los colonos europeos, pero sobrevivió en Tasmania junto con otras especies endémicas, incluyendo el diablo de Tasmania. Generalmente suele culparse de su extinción a la caza intensiva, incentivada por recompensas, pero podrían haber contribuido otros factores, como por ejemplo las enfermedades, la introducción de los perros, o la ocupación de su hábitat por los humanos. Aún cuando se lo considera oficialmente extinto, todavía hay quienes dicen haberlo visto.
Como los tigres y lobos del Hemisferio Norte, de los cuales heredó dos de sus nombres comunes, el lobo marsupial era un depredador alfa. Siendo un marsupial, no tenía relación con estos mamíferos placentarios, pero debido a la evolución convergente, presentaba la misma forma general y las mismas adaptaciones. Su pariente vivo más próximo es el diablo de Tasmania.
ROBERTO ANTONIO ORTIZ HERNANDEZ 3o "A"
